miércoles, 12 de junio de 2013

Amor, dolor.


Miro desde lejos intentando convencerme de una que otra cosa, el dorado de su piel se mezcla con el vino, fantasmas, vidrio y mugre, eso ahoga el alcohol, cuéntame como termine aquí, eres un tren bípedo y el camino estaban en tu mirada, los rieles conducían aquí, donde no se sabe que nos queda, ame a quien se hastía de la compañía a una especie de pájaro líder, su voluntad es pecado de esos que te ahogan con un dolor fascinante, no encuentro más historia de tu parte que el no amor y la no espera, cántame, hazme volver dolor, amor.
Eres una ave que se extingue si no la pienso, se que solo hay una como tu, se que eres los mares se que eres mi sed, se que eres, no lo se, lo quiero saber, Celeste, mi necesidad por ti es angustiosa tomas de mi como la calada al cigarrillo tomas de mi como la comida al hambre eres ese frió que me muerde el alma en la mañana y ese sol que no existe en la noche, cántame, yo me guió con tu voz.
De ti puedo decir que eres por lo que soy y por lo que no, te instalas como la arquitecta del amor y las tristezas, reinas allí donde estas no cesan, puedo sacarte y huir, puedo salir de ti puedo si quiero elegir otra salida que no sea su mirada mujer, puedo, pero lo mio es hambre de usted, de su mar que me golpea los tobillos y me saca el alma con sus sales concentradas, me oxida.
Quiero poder ver tu sombra en esta oscuridad, cántame, y hazme salir, se que te asomas cada tiempo -y no lo has vuelto a hacer- se que comienzo a ser feliz unos minutos atrás, y que sabe este prisionero de felicidad, usted, sabe de usted de su cintura y su cuerpo, de su sexo y los abismos de su cama, mujer reaparece que este pesimista sabe que al final del túnel no esta el tren, estas tu y puedes acabar más rápido conmigo, no me atropelles las ilusiones mujer, dolor.

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