martes, 20 de noviembre de 2012
~Agónicamente enamorada
Esa melodía infinita que desprende melancolía y dolor se apodera de ella y sus ganas que le tiene a aquello que se le llama vida, la voz le tiembla y prefiere preparar un discurso para lo que se le aproxima, una breve entrada de bienvenida a un agujero al que no pertenece, ella busca razones de piedra para desertar del dolor que la causa todo esto, una breve introducción con la que los monstruos distingan que ella no pertenece a ese lugar, busca palabras con las que pueda ser corrida del roto sin fondo, de tal inmensidad negra que se le filtra poro a poro. No quiere llenar de llantos sus argumentos, palabras de libertad, prefiere entregarse al humo de sus pensamientos. Su escape más barato trae consigo nicotina, y se expresa en humo, el corazón le pide vacaciones dice que no aguanta más de eso, su cuerpo se desprende un poco de los mareos del día, tan solo un poco, no le alcanza a aliviar ni la miad de los fríos que se le han venido adentrando para prepararla como otra de las sutiles bienvenidas a tal agujero. Prefiere la veten de su sombra para trazar nuevos contornos, y perderse en ella, en su parte negra, no en la de otros. Esta tarde no quiere despertar, le pesa su contra parte, aquel abismo a el que la a condenado el amor, se ha perdió poco a luz en un mar negro de sentimientos, a tropezado con uno de estos raros, que le sacan todo y más, la sigue hasta el infierno y provocar de ella adicción, la toca solo para drogarla una vez más; ¿y por que seguir a alguien hasta el infierno?. Allí habita él, es roto negro que anda con dolores y delirios, es un sueño echo defecto, pero la vida no la ato a él, no esta condenada a su sombra ni a su cuerpo, ni a nada visible, se a aferrado a lo que esconde tal mirada, sus adentros transfigurados ceniza, quien diría que no hay miel en tan dulce personaje, miel echa leyenda por que ella lo comprobó, leyenda que se puede revivir; pero que hacer cuando no se quiere ayuda... Se le ha convertido en un problema, en una decisión, no es a él a quien teme sino al juicio que se le avecina, catastrofe sin fin, por que es aquí donde empieza a padecer, la asusta el tener que escoger un camino; o su vida o la de él. Escoger un camino significa abandonar otros, se le a chupado las ganas que tenia de vivir, era tan absurda y predecible su elección, se a condenado de por vida, se le ha inundado hasta el más pequeño argumento para no andar con la soga al cuello, anda trasparente por le mundo, tan invisible que ni la gente se da cuenta que lo es, esta agónicamente enamorada del caos de la vida del otro.
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