sábado, 22 de septiembre de 2012

~Miradas del infierno.~


No era nada del otro mundo, un compromiso no más, de esos que roban tiempo, reuniones especiales de esas en las que sonríes por decencia u obligación, valla uno a saber, de esas en las que no lloras y ella se resume a callar, tenia que entrar puntual, por una u otra cosa, la verdad de ese acto era no saludar, lo detesta y aun no encuentra el porque, simplemente prefiere que la saluden a saludar, el sol remarcaba sus ojos como pintura del siglo xx tan profunda y abstracta, nadie sabia por que veía, solo ella y el dueño de su mirada, no tardo en reconocerlo, hay estaba, como esperándola en la entrada de tal evento, como si supiera de su presencia, sus ojos verdes se le interpusieron en el camino y eso era la muerte misma, el viento le tenia que hacer honores a tal momento a la presencia de tantas ganas encontradas tan escondidas entre risas y gente, tan guardadas para nunca, el viento soplo tal fuerte que alcanzo a levantar su vestido tan de película y a volar su sombrero tan de historia robándose las miradas del lugar, tenia que suceder así, merecía honores su parecencia, de nuevo se resume a simples actos, saludar a los pocos puntuales, por el evento o por no saludar pero puntuales, era el momento, saludar de apretón de mano de pico en la mejilla o uno de los besos mas pasionales o simplemente con una mirada pero saludar, el caminaba entre la gente sin hacerse notar pero no sabia que era todo el enfoque de ella, que después de tenerla entre sabanas nada seria igual no podía seguir viéndolo como un extraño, y si fuera por ella se le lanzaba tal fiera marcando territorio, por que implícitamente era suyo, cruzaron limites, tenían un mismo mundo escondido de tantos prejuicios de familia, tenia marcado su nombre en la espalda, pero no se puede confiar en los ojos mas verdes del sitio, traición, eso emana tal resplandor verde que se cruzo en su vida, simulan no atraerse, y a eso se abrevian las horas infernales que ella pasaba en le sitio viéndolo tan hay con su vida, hay comprendió, ella no esta en su vida solo fue un recuerdo entre sudores tal vez el mejor poema entre labios de papel, pero no va más allá de un fue, y ella queriéndolo abrazar diciéndole cuanto lo había extrañado, necesitado más que todo, su cuerpo el sabor que solo su boca era capaz de dejarle, trataba de no ver el acantilado que le iba robando de a poquitos la vida, trataba de despegar su atención de tal caminar, de esos movimientos tan relajados que desprendía tal hombre en el sitio, quería le hablara si quiera por los suspiros del viento que tal honor le había echo a la mezcla fugaz de sus miradas encontradas, pero no, poco a poco iban perdiendo las esperanzas de cualquier gesto que le recordara que eran uno, de cualquier gesto que le abriera una ventana al infinito, y de repente en su mesa palabras entre servilletas y una flor que desprende el mas dulce olor a lujuria, a vida misma, y tres palabras que ni para que decirlas solo ellos dos entendían, era el llamado, su momento de gloria, salir para verlo y algo más, tal vez, hay iba ella a hundirse en el pecado dejándose llevar por tales ojos de infierno, su capricho la hace lucir resplandeciente en esa tarde y el no puede resistirse a eso se acercan tan desconocimos como desconfiados, se aseguran que nadie presencie el momento y se saludan como deberían de, parece le quitara su alma por medio de esos besos sin fin parece que besarle fuera uno de esos actos que desprenden adrenalina y mareo, una droga tal vez, se contenta con tenerla tan cerca ni aire les quedaba en medio de sus cuerpos, y el le respira tan profundo como nunca, soltó un suspiro de necesidad de urgencia de ella de quererla hasta con el ultimo aire de querer salir a caminar con ella y no soltarla nunca, tomo sus manos como si no hubiese realidad, le beso la frente mientras ella trataba de pasar las lagrimas más amargas del momento y así tal cual se fue de nuevo a su vida, en la que ella no cabía.
Mesas de esquina a esquina, sonrisas por doquier, charlas amenas y ella con una sola distracción, la comida no le sabia todo se envolvía en sus besos en los de hace poco en los de hace mucho, sus miradas se encontraron como si estuvieran destinadas a esto, a desprender calores y ternura de ojos a ojos, nadie sabia que había mas que miradas cruzadas, que había una historia entre esas miradas que parecían tan lejanas, centraban su atención el uno al otro, ella por su parte no podía parar de sonreirle, ya la gente no importaba, que se dieran o no cuenta ya no era problema, ya no le importaba, quería estar hay en sus ojos, en él, se sentía protegida por tal color verde que la mira con ternura queriéndola un poco mas cada instante recorriendo cada parte con su resplandor, contemplando cada parte de su ser de la forma menos grotesca, no quería más, sus miradas retomaron conversaciones que ya creían perdidas, la felicidad los invadía se creaban reinos efímeros, casi inexistentes, ella lo sabia sus ojos eran la debilidad de él, veía una mujer en cuerpo de niña, veía una fierra propensa a su lujuria a sus juegos, nunca dispuesta a perder, veía un reto en ella en su mirada, y ella veía lo mismo solo que  tenia las cosas claras lo podría desear todo lo que quisiera pero nunca lo iba  a tener... sus miradas quieren algo más que distancia algo que no pueden conseguir en el momento deciden alejarse y seguir cada cual su camino algo tenían claro no eran el uno para el otro pero eran una compañía grata.

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